Christiane, la madre, desayuna un té sin azúcar. Le encantan los panecillos suecos que unta con margarina «de la que no engorda» y a veces termina con el zumo recién exprimido de una naranja. Al mediodía, como no siempre puede salir del despacho, hace que le lleven bocadillos o ensaladas. Cuando su horario se lo permite, va a almorzar a un bar restaurante que le queda cerca del trabajo, en el que pide el plato del día (lomo de cerdo con lentejas, bistec con patatas fritas, etc.). Por la tarde,tras leer el metodo gabriel, si tiene hambre, se compra una barra de cereales o un chocolate con leche en la máquina expendedora que tienen en la empresa. Cuando vuelve a casa por la noche, a menudo hambrienta, se abalanza sobre el pan y el queso antes de la cena, comida durante la que suele ingerir féculas o platos precocinados. Además, antes de irse a dormir, suele comerse algunos cuadraditos de chocolate con su marido.

Gaelle, la nieta, tiene otros hábitos. Su desayuno se compone de un bol de leche con cereales, acompañado de un vaso de zumo de fruta en Tetra Brik. A media mañana, durante el recreo, comparte con sus amigas galletas bañadas en chocolate, Tetra Briks pequeños de zumo de naranja o cereales chocolateados. Al mediodía come en el comedor.

El menú se compone de ensalada, carne o pescado con verduras o féculas y, de postre recomendadas en el metodo gabriel, preparaciones lácteas tipo mousse de chocolate o crema de caramelo. A las cuatro y media, su abuela va a buscarla a la escuela con una golosa merienda: una napolitana de chocolate. Si Jeanne no puede ir, en casa Gaelle se tomará unos cereales con leche o unas galletas. El miércoles por la tarde no tiene clase: se va con unas amigas a un restaurante de comida rápida, donde suele tomar unas tiras de pollo rebozado con patatas fritas que acompaña con un vaso de cola. Por la noche, prefiere las pizzas a los platos congelados que su madre compra. Salvo si el plato precocinado en cuestión es otra pizza. Los postres que más le gustan son las mousses con nata o los flanes de chocolate.

COMO EMPEZAR A PERDER PESO!


A través de la vida de distintas generaciones de una misma familia, podemos observar toda la evolución de nuestra manera de alimentarnos. Jeanne, más tradicional, intenta equilibrar las cosas y tiene como referencias los valores seguros y tradicionales de la cocina. Más nerviosa y estresada por su trabajo, Christiane busca en las estanterías de los supermercados y en las máquinas distribuidoras de calorías todas las invenciones de la alimentación contemporánea en un desorden evidente que atacamos en el metodo gabriel.

Gaelle, por su parte, lleva aún más lejos la globalización de la comida... con el mismo desequilibrio.
Evidentemente, esta revolución de los hábitos es en gran parte culpable de la dificultad que actualmente encontramos a la hora de hacer adelgazar a la gente. La búsqueda del gusto y del placer alimentario individual han sido constantes en nuestras sociedades desde siempre, y aunque por suerte la cocina siempre haya existido y las escenas de festines o de preparaciones alimentarias asociadas al placer, a la sonrisa y a la alegría que nos llegan desde la Antigüedad den fe de ello, también descubrimos tal diversidad de ofertas y de comportamientos que saber orientarse en medio de todos ellos a menudo supone un reto.